Loading...
Estás en:  Noticias de Viajes  >  Cruceros  >  Current Article

NeoCOLLECTION – Cataratas Victoria

By   /   2 abril, 2014  /   No Comments

El cielo sobre Zimbabwe todavía está oscuro, pero no puedo permitirme perder mi cita con el amanecer. Me despierto antes de que salga el sol. De forma silenciosa, dejo mi habitación rumbo a los jardines centrales del hotel. Todo el…

El cielo sobre Zimbabwe todavía está oscuro, pero no puedo permitirme perder mi cita con el amanecer. Me despierto antes de que salga el sol. De forma silenciosa, dejo mi habitación rumbo a los jardines centrales del hotel. Todo el mundo está dormido, no se escucha ningún sonido aparte del rugir del agua que reina en los alrededores.

Con sus primeros rayos, el sol empieza a iluminar las cataratas, creando innumerables sombras de colores.

Son las 6:30 de la mañana y nuestro leal guía, Bernard, es puntual como siempre y nos está esperando en la recepción del hotel. Los animales de la sabana se despiertan pronto y como nuestra mañana gira entorno a ellos, debemos poner rumbo al Parque Nacional Zambesi.

Establecido como una reserva natural en 1939, se convirtió en parque natural en 1952. Cubre un area de 144.000 acres y es la casa de elefantes, hipopótamos, búfalos, jirafas, kudus, waterbucks, antílopes, leones, leopardos, cocodrilos y babuinos.

Camino al parque hemos visto monos sentados en la hierba, disfrutando del aire fresco de la mañana.

Atravesamos la pequeña y tranquila aldea de Cataratas Victoria, y después de hacer un giro a la derecha, la cómoda carretera se convierte en una excitante aventura.

La vegetación cambia rapidamente. El paisaje está poblado de increibles árboles verdes que contrastan con arbustos desnudos, cuyas ramas nudosas se sostienen a si mismas, dando la sensación de que se tratan de unos bailarines de la tercera edad. La extensa vegetación agitándose con el viento, crea un movimiento casi perfecto. Mientras nuestro jeep continua la marcha, yo puedo oler el cada vez más fuerte olor de la sabana.

Con el traqueteo y las sacudidas del coche, condujimos rápidamente a lo largo de un camino con muchísima suciedad. Nuestro conductor era claramente un experto y conocía el camino como la palma de su mano.

Mientras vamos por una curva, una señal en el camino capta mi atención y me hizo recordar una vez más, el lugar tan especial en el que me encuentro. Mientras que en el mundo occidental debemos fijarnos en señales que indican el límite de velocidad, calle de un solo sentido o un simple stop, aquí, en medio de la sabana, el único obstáculo con el que puedes cruzarte es una manada de elefantes por la carretera.

La enorme vegetación invade el camino, que se va gradualmente estrechando. El escenario cambia una vez más, convirtiendo el recorrido en un cúmulo de sorpresas. Una puerta de madera, cuidadosamente  tallada, marca la entrada al Parque Nacional Zambesi. Hemos llegado a nuestro destino

Nos bajamos muy despacio de forma intencionada para no molestar a los animales. Mientras lo hacemos, empezamos a vislumbrar formas que nos resultan familiares a través de las hojas de los árboles: elefantes, los mamíferos más impresionantes sobre la tierra, con su trompa y sus colmillos de marfil. Su color de piel refleja claramente la tierra donde viven; los elefantes de Zambesi son de un tono rojizo y marrón.

Son majestuosos y dóciles y sus ojos tienen una mirada apacible, penetrante y muy inteligente.

Camino tranquilamente entre ellos, mientras mi guía señala a uno de los elefantes más grandes. Es una hembra, su nombre es Sheena y será mi compañera de viaje durante este inspirador safari. 

Escalar a la espalda de Sheena fue más fácil de lo que pensé. Tiene un andar lento, se va balanceando con cada paso y cada cierto tiempo va retirando las ramas de los árboles con su trompa. Sheena tiene seis años y está en la flor de la vida. Es uno de los elefantes más grandes de nuestra caravana. También creo que tiene un gran número de seguidores, si tenemos en cuenta su edad y buen aspecto.

Poco a poco nos adentramos en la fascinante sabana. Los elefantes son maravillosos y muy silenciosos a pesar de su tamaño. Sus pesadas pisadas no rompen la tranquilidad de la jungla.

Entonces una superficie verde se abre ante nosotros más allá de los arbustos a nuestra derecha y vemos una familia de cebras desayunando por la mañana la fresca hierba.

Sheena avanza a través de los arbustos y yo le doy una galleta de vez en cuando. Los elefantes son criaturas muy inteligentes y saben exactamente en quién pueden confiar. El que coma de mi mano, significa que confia en mi, lo cual me llena de orgullo.

Mientras atravesamos con cautela la jungla, Sheena levanta su trompa, como si quisiese señalarme algo. Veo una cabeza hurgando entre las ramas: es una jirafa ocupada comiendo las hojas más altas del árbol. Es tan alta como un edificio de dos plantas y mueve su largo cuello con una elegancia natural, como si estuviese desfilando sobre una pasarela de moda. Realmente es un animal extraordinario.

Es incredible como la naturaleza es capaz de crear tanta perfección. Estar aquí, en este lugar tan lleno de energía, estimula mi mente y consigue que mis pensamientos alcancen otro nivel.

Pero son las 9:45 de la mañana y nuestro safari llega a su fin. Lamento decir adios a Sheena y sus amigos, pero me gusta la idea de tener el resto de la mañana libre para visitar las coloridas calles de Cataratas Victoria.

Cataratas Victoria es una pequeña y tranquila ciudad que debe su existencia a la cercanía de las cataratas. Las pequeñas y blancas cabañas así como los numerosos talleres de artesanía, dan a la ciudad un caracter único.

Estoy asombrada por el poco tráfico que tiene y la ausencia de carros, vacas, bocinas y vendedores ambulantes. No hay ninguno.

Estoy atónita por el buen mantenimiento del asfalto de las calles.

Me sorprende la alegría desenfrenada que existe en los alrededores de los centros turísticos

Me encantan los pequeños monos que se acercan a mi para robarme algo de comer

Mientras paseo por la vía principal, llego a un grupo de chicos jóvenes que han elegido el arte como medio de vida.

Agarran un puñado de lápices con una mano, mientras pasan la otra de forma suave y segura a lo largo de una hoja en blanco, creando auténticas obras de arte. Sus bocetos parecen sacados de auténticos cuadros.

Me quedo a mirar llena de admiración, cuando el más joven de ellos dibuja una jirafa. Le pregunto como aprendió a dibujar. El me dice que desde que era un niño, había ido cada día a pintar a la sabana y a observer a los animals de cerca. Conoce cada uno de sus hábitos, expresiones y peculiaridades, lo que le permite reproducir todas sus características casi con los ojos cerrados.

De las creaciones artísticas voy a tomar un zumo de mango fresco y realizo algunas compras por la vía principal, hasta que llega la hora de volver al hotel. Mientras vuelvo, mi mente trata de retener una vez más todas las escenas que he vivido a lo largo del día, las sonrisas de la gente y el hecho de que aquí en Zimbabwe puedes sentir un clima de tolerancia y fraternidad, algo que es dificil de encontar hoy en día.

Fuente: http://blog.costacruceros.es/

    Print       Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>