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10 Experiencias que le harán olvidar el precio del Crucero

By   /   31 marzo, 2014  /   No Comments

Cuando vamos a una agencia a reservar un crucero, solemos cuantificar el producto que reservamos. ¿Hay bebidas?, ¿incluye esto, lo otro?. ¿Que vale el paquete de excursiones?. ¿Me dan descuento?. Miramos siempre nuestra oferta de ocio por unos criterios mercantilistas, y rechazamos ciertos productos “premium”, que se salen de la “oferta”. Cierto que muchas veces dependemos de presupuestos ajustados, pero a veces no. 

Y digo yo…¿alguna vez has puesto precio a las experiencias?. ¿Esos pequeños momentos, que te hacen sentir, vivir, emocionarte, se pueden comprar?. Creo que no. Si busco en el baúl de mis recuerdos de cruceros, hay cientos de instantes, que solo navieras upper premium, lujo han podido satisfacer. La lista es larga, pero quiero compartir con vosotros “diez experiencias” únicas que NO TIENEN PRECIO. 

1) Duerme con las estrellas: ¿Cabina interior o exterior?. Pues realmente esa no es la discusión. SeaDream Yacht Club es lo más individualizado que podemos encontrar. Tanto que pone las estrellas a nuestra disposición con sus camas balinesas en cubierta, preparadas con cómodos edredones de plumas, una delicada vela, para disfrutar las noches más especiales. La navegación entre Mykonos y Santorini mirando hacia los miles de estrellas del Egeo, mientras solo escucha el agua del yate al avanzar, además de “jartarte a llorar”, no tiene precio. 

2) El mar para ti: ¿Atestadas playas?. ¿Compartir una piscina estancada con decenas de pasajeros?. La verdad es que navieras como Seabourn, con su marina retráctil, te pondrá el mar a tu disposición. Poder nadar en una pequeña bahía recóndita de Paros, con solo un grupito de personas, a modo de yate privado no tiene precio.

3) Buen servicio. Siempre los tripulantes de los barcos de cruceros, son especialmente solícitos. Pero por desgracia, miles de personas se hacinan en enormes naves, con tripulaciones escasas, y muchas veces sentimos la iras malhumorados de determinados tripulantes. Si pensamos en un mayordomo de Silversea, es lo más parecido a alojarse en casa de un conde británico. Solo para nosotros, nos ofrecerá detalles inimaginables: limpieza de zapatos, planchado de nuestro smoking, nos traerá nuestra bebida favorita. O superarán nuestras expectativas. Sentirse mimado, no tiene precio

4) Tea Time “English way”. Una taza decente de té, con una buena selección de dulces no es complicado. Pero si, recrear toda la parafernalia de un gran y rancio hotel de época europeo. Nadie lo borda como Crystal Cruises con su Mozart Tea. Vestidos como la viena de la época, es toda una experiencia sutil, refinada en donde no faltan los mejores tés, los pasteles rivalizan con los del Café de la Opera de Viena, y sorber la noble bebida en tazas finísimas no tiene precio.

5) Cocktails de yate privado: ¿No te cansan las enormes colas para entrar en el gran teatro de un barco de cruceros en la noche de gala?. ¿No te estresa ver al capitán alla en el escenario a lo lejos, mientras te peleas con decenas de personas para lograr un mohino canapé?. Imagínate un yate, cuya cubierta se engalana, para un grupo de selectos amigos. Nada de smokings. El champagne fluye por doquier, los canapes son de los buenos, y capitanes especiales como Etianne Garcia saluda personalmente a cada pasajero, y habla con ellos por su nombre. ¿Un sueño de rico?. Pues no. En Compagnie du Ponant es pan de cada dia. Ser tratado no como un número, sino como persona, no tiene precio. 

6) Una tarde de concierto. No nos engañemos. Las excursiones de cruceros son usualmente másivas, aburridas, orientadas a la pérdida de tiempo, con pausas largas en tiendas “amigas”, y grandes grupos a toda prisa. Imagínate ser recibido en la casa de un compositor famoso noruego. Pasamos a un jardín con unas vistas maravillosas, en una tarde verano. Se abre un vino especial, mientras que nuestro artista en “pettit comité” toca el piano para nosotros mientras anochece. Las experiencias en tierra especiales no tienen precio. 


7) Zarpa en el puente de mando: No, no necesitas una programa de fidelización “ultra oro, diamente perla mega plus chupi guay”. Si estamos en un yate en donde todo gira a nuestro divertimento, no hay “tabus”. ¿Que eres un poco mitómano y deseas estar con el “capi”.? Bueno, en la mayor parte de las navieras tendrás el puente de mando abierto, para que entres a voluntad, y en la mayor parte no tendrás que apretarte en cubierta para ver como el barco sale o entra en los puertos más escénicos. Una ventana con vistas en la Bahía de Kotor no tiene precio.

8) Surf on the Turf: Los barcos de lujos huyen como de la peste de los amarres saturados. No se mezclan usualmente con los “enormes barcus vulgaricus”. Buscan puertos inéditos, o atraques en el cogollo. Pero hay sitios que te apetece un fiesta privada en una playa especial. Solo Seabourn, te pondrá en las playas más vírgenes del mundo, y tendrás, mientras estás dentro del agua, en la orilla, caviar y champagne a discreción. Feel like a star. La privacidad y los detalles no tienen precio.

9) El viento para ti: A veces necesitas sentirte libre. Necesitas que los elementos te transporten. Si buscas la esencia de la navegación, en navieras que operan con pequeños veleros (clásicos o más modernos) como Windstar o Star Clippers podrás sentir como el viento empuja las velas. Podrás mascar el mar, y sobre todo fusionarte con una forma de navegación auténtica y especial. Que te pongan el viento para ti no tiene precio. 

10) Nunca te dirán “no”. ¿No hay veces en que piensas que cuando embarcas en un crucero, seguirás decenas de normas?. No hay nada imposible en una naviera de lujpo. Transfer al aeropuerto en un aeropuerto alemán. Mi chofer se da cuenta que me había llevado al aeropuerto equivocado. Debía desandar 80 kilométros y quedaba poco para el embarque. Un flamante Porche aparece para subsanar el error. Ante mi cara de sorpresa y exceso de velocidad, recibo una sonrisa y la frase: “no se preocupe. Nuestros pasajeros jamás pierden su vuelo”. Que mis problemas, sean sus problemas no tiene precio. 

 ¿Todavía piensas, que el dinero lo es todo a la hora de elegir un crucero?

Cuando vamos a una agencia a reservar un crucero, solemos cuantificar el producto que reservamos. ¿Hay bebidas?, ¿incluye esto, lo otro?. ¿Que vale el paquete de excursiones?. ¿Me dan descuento?. Miramos siempre nuestra oferta de ocio por unos criterios mercantilistas, y rechazamos ciertos productos “premium”, que se salen de la “oferta”. Cierto que muchas veces dependemos de presupuestos ajustados, pero a veces no. 

Y digo yo…¿alguna vez has puesto precio a las experiencias?. ¿Esos pequeños momentos, que te hacen sentir, vivir, emocionarte, se pueden comprar?. Creo que no. Si busco en el baúl de mis recuerdos de cruceros, hay cientos de instantes, que solo navieras upper premium, lujo han podido satisfacer. La lista es larga, pero quiero compartir con vosotros “diez experiencias” únicas que NO TIENEN PRECIO. 

1) Duerme con las estrellas: ¿Cabina interior o exterior?. Pues realmente esa no es la discusión. SeaDream Yacht Club es lo más individualizado que podemos encontrar. Tanto que pone las estrellas a nuestra disposición con sus camas balinesas en cubierta, preparadas con cómodos edredones de plumas, una delicada vela, para disfrutar las noches más especiales. La navegación entre Mykonos y Santorini mirando hacia los miles de estrellas del Egeo, mientras solo escucha el agua del yate al avanzar, además de “jartarte a llorar”, no tiene precio. 

2) El mar para ti: ¿Atestadas playas?. ¿Compartir una piscina estancada con decenas de pasajeros?. La verdad es que navieras como Seabourn, con su marina retráctil, te pondrá el mar a tu disposición. Poder nadar en una pequeña bahía recóndita de Paros, con solo un grupito de personas, a modo de yate privado no tiene precio.

3) Buen servicio. Siempre los tripulantes de los barcos de cruceros, son especialmente solícitos. Pero por desgracia, miles de personas se hacinan en enormes naves, con tripulaciones escasas, y muchas veces sentimos la iras malhumorados de determinados tripulantes. Si pensamos en un mayordomo de Silversea, es lo más parecido a alojarse en casa de un conde británico. Solo para nosotros, nos ofrecerá detalles inimaginables: limpieza de zapatos, planchado de nuestro smoking, nos traerá nuestra bebida favorita. O superarán nuestras expectativas. Sentirse mimado, no tiene precio

4) Tea Time “English way”. Una taza decente de té, con una buena selección de dulces no es complicado. Pero si, recrear toda la parafernalia de un gran y rancio hotel de época europeo. Nadie lo borda como Crystal Cruises con su Mozart Tea. Vestidos como la viena de la época, es toda una experiencia sutil, refinada en donde no faltan los mejores tés, los pasteles rivalizan con los del Café de la Opera de Viena, y sorber la noble bebida en tazas finísimas no tiene precio.

5) Cocktails de yate privado: ¿No te cansan las enormes colas para entrar en el gran teatro de un barco de cruceros en la noche de gala?. ¿No te estresa ver al capitán alla en el escenario a lo lejos, mientras te peleas con decenas de personas para lograr un mohino canapé?. Imagínate un yate, cuya cubierta se engalana, para un grupo de selectos amigos. Nada de smokings. El champagne fluye por doquier, los canapes son de los buenos, y capitanes especiales como Etianne Garcia saluda personalmente a cada pasajero, y habla con ellos por su nombre. ¿Un sueño de rico?. Pues no. En Compagnie du Ponant es pan de cada dia. Ser tratado no como un número, sino como persona, no tiene precio. 

6) Una tarde de concierto. No nos engañemos. Las excursiones de cruceros son usualmente másivas, aburridas, orientadas a la pérdida de tiempo, con pausas largas en tiendas “amigas”, y grandes grupos a toda prisa. Imagínate ser recibido en la casa de un compositor famoso noruego. Pasamos a un jardín con unas vistas maravillosas, en una tarde verano. Se abre un vino especial, mientras que nuestro artista en “pettit comité” toca el piano para nosotros mientras anochece. Las experiencias en tierra especiales no tienen precio. 


7) Zarpa en el puente de mando: No, no necesitas una programa de fidelización “ultra oro, diamente perla mega plus chupi guay”. Si estamos en un yate en donde todo gira a nuestro divertimento, no hay “tabus”. ¿Que eres un poco mitómano y deseas estar con el “capi”.? Bueno, en la mayor parte de las navieras tendrás el puente de mando abierto, para que entres a voluntad, y en la mayor parte no tendrás que apretarte en cubierta para ver como el barco sale o entra en los puertos más escénicos. Una ventana con vistas en la Bahía de Kotor no tiene precio.

8) Surf on the Turf: Los barcos de lujos huyen como de la peste de los amarres saturados. No se mezclan usualmente con los “enormes barcus vulgaricus”. Buscan puertos inéditos, o atraques en el cogollo. Pero hay sitios que te apetece un fiesta privada en una playa especial. Solo Seabourn, te pondrá en las playas más vírgenes del mundo, y tendrás, mientras estás dentro del agua, en la orilla, caviar y champagne a discreción. Feel like a star. La privacidad y los detalles no tienen precio.

9) El viento para ti: A veces necesitas sentirte libre. Necesitas que los elementos te transporten. Si buscas la esencia de la navegación, en navieras que operan con pequeños veleros (clásicos o más modernos) como Windstar o Star Clippers podrás sentir como el viento empuja las velas. Podrás mascar el mar, y sobre todo fusionarte con una forma de navegación auténtica y especial. Que te pongan el viento para ti no tiene precio. 

10) Nunca te dirán “no”. ¿No hay veces en que piensas que cuando embarcas en un crucero, seguirás decenas de normas?. No hay nada imposible en una naviera de lujpo. Transfer al aeropuerto en un aeropuerto alemán. Mi chofer se da cuenta que me había llevado al aeropuerto equivocado. Debía desandar 80 kilométros y quedaba poco para el embarque. Un flamante Porche aparece para subsanar el error. Ante mi cara de sorpresa y exceso de velocidad, recibo una sonrisa y la frase: “no se preocupe. Nuestros pasajeros jamás pierden su vuelo”. Que mis problemas, sean sus problemas no tiene precio. 

 ¿Todavía piensas, que el dinero lo es todo a la hora de elegir un crucero?

Fuente: http://blog.unmundodecruceros.com/

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